Sólo deseo





Sólo deseo 



Acariciar con mis labios tu piel 

sudorosa de mujer caminante 

de senderos que abriendo vas 

con tus grandes ojos diáfanos. 



Acariciar con mis labios tus pies, 

deliciosos extremos esenciales 

conspirando con tus manos 

que se mueven 

en mi cuerpo tembloroso. 



Acariciar con mis labios tus piernas 

que se agitan caminando, vuelan 

a mis pensamientos las aves de luz 

en complicidades encendidas. 



Acariciar con mis labios tus pechos 

generosos, erguidos, eruptivos, 

tenaces, ardientes y explosivos 

de memorias enigmáticas. 



Acariciar con mis labios tu cuerpo 

hermoso, el pensamiento de arte 

tan lejano, tan cercano se siente 

tan pronto, permanente, preciso. 





Acariciar con mis labios el deseo 

que con todas esas ganas sagradas 

de conectar lo prohibido, el pecado 

glorioso de lascivas intimidades. 



©José Ángel Pineda, 1 de mayo del 2018