Canta muy lindo





Canta muy lindo








Después que la pereza se reanima el júbilo,

muy cerca los cohetes explotan la paciencia,

la adrenalina brota a borbotones,

las bombas de pellejo rojo, queman dedos,

manos, casas y mercados cuando hay ocasión,

malogran al ambiente, estresan a la gente,

queman los pensamientos, polucionan la vida.



Los cielos claroscuros me ven por la ventana,

un periodista castiga mis oídos por la radio, 

luego baja ruidoso la escalera, cierra la puerta

con estruendo espantoso, sus zapatos que rasgan 

el cemento, periódico en mano/sigue su mentira.



Da ganas de quedarme quieto y respirar,

y ganas de salir disparado y desnudo,

con estos amaneceres de soltero sin placeres,

no me da ganas, pero ni de comer.

El periodista grita, creyendo en sus engaños,

el otro imbécil de la contrapartida,

contesta desde algún manicomio,

en un dialogo con argumentos vanos

y torpezas de lujo que adornan las mañanas.

No sé qué celebran con tanto bullicio,

quizá el cambio de las cosas diarias/

se ha hecho pedazos la importancia,


¿qué todo era mentira?


la noticia no era la noticia,


era sueño toda la perversa pesadilla.



Quizá Inventaron el motor eléctrico síncrono,

el agua de la paja, la lámpara, las tuberías,

algo más que siniestro que los abogados.

La parlanchina grita desde abajo,

la lora ya vieja y desquiciada vomita alaridos,

contrastando con un sabio ruiseñor que suplica

clemencia ante tanta desdicha

o ni siquiera sabe por qué canta...

pero canta muy lindo.



©José Ángel Pineda, 17 de mayo del 2017