No tiene nombre



No tiene nombre


Presiento su desnudez,
enloquecen enormes telarañas,
en la noche de insomnio.
Presiento su mirada que me ultima,
me provoca su enorme calma limpia,
escapo de las rejas de la la infamia,
derribar un árbol, no es cualquiera,
se atreven hacerle frente a la nostalgia,
al arcoiris no sé,
no sé que le ha pasado,
ya no pierdo ahora tiempo en esas cosas,
se me escapa la luz de su mirada,
me enamoré de la selva en una noche,
y amanecí con la mujer de mi derroche,
de tristeza y de aliento,
derramada.


©José Angel Pineda, 26 Diciembre del 2016