Caprichos





Caprichos



Nada sustantivo, todo es adjetivo, verbo, adverbio, proverbio, milagro, 

conjetura... 

nada es cierto;

todo es una idea incierta que atrapa los sentidos plagados de indolencia cruel 

y lastimosa... 

como las espinas mortales de las rosas,

que atraviesan las carnes con apetencia de lujuria, que a través de las migajas 

de suspiros y delirios de cantos de sirenas, nos esperan ansiosos, sedientos, 

deformables, con muchísima acústica y lumínica señal de sus infamias 

terribles...

y que en tus ojos penetrantes de hermosa, bella y extraña gata los esquivas, 

con una mirada que martilla, que levanta con tus amaneceres brillantes 

de fuegos de linternas siempre luminosas, perforantes, intermitentes, 

palpitantes, crepitantes, extenuantes, simples, pletóricos de bellos, de 

humedad de pieles, de carnes, de pestañas, de huesos con los dulces sabores 

de los gozos, donde solamente el humo del ambiente cubre el carnal pecado…

y satisface los sentidos y sudores de miel que brotan de mis poros, 

de los tuyos la sal, y el sabor especial de los peces y el pan...

y tus sensuales pies que se entrelazan tiernamente en mis sueños escondidos, 

como en la mejor alcoba de nuestras arrulladoras lenguas para saborear los 

íntimos caprichos.



José Ángel Pineda, 02 Nov 2013