Réquiem







Réquiem 



Lentamente/ caen uno a uno a miles los hermosos cánticos de las selvas 

que fueron himnos perennes, esos árboles que fueron de nutrida belleza. 

Estaba a punto de generarte letras, amante de mis sueños, 

cuando fui detenido por la vileza de los asesinos de las rosas, 

de las aguas azules y verdes mariposas, 

que volaban erguidas desde el suelo a las mentes. 

Conciencias, ética y moral en el destierro inicuo, 

plenitud de vida destrozada, 

funesto pragmatismo de la persona humana... 

y sin molestar siquiera los tiernos verticales ahora yacidos, 

sin música de grillos, sin cantos sinfónicos de aves taciturnas, 

sólo llantos de sangre sabia, rugidos de motosierras, 

estridencia y una cadena de los ecos, ... 

y el réquiem de sonidos agudos que raudos avanzan como la tragedia inexorable 

y contagiosa epidemia del Poder. 




Jose Angel Pineda, 24 de Septiembre del 2013