Cuatro sonetillos de José Ángel Pineda




























Corrido por Salvador

 I

Corrido, por una Estela,

con Salvador solapado,

pistola en sien, lo firmado

y vete a la callejuela.


Sin causa justificada

fui despedido ipsofacto

y la leguleya infracta

da orden inexplicada



Al honesto hay que correr,

al corrupto hay que dejar,

hay que apadrinar el vicio.



Y te burlaste por joder,

y te reíste al humillar,

Salvador, un estropicio.

  
II


Seguro de la sonrisa



Esos pájaros me animan

a volar en nuevos cantos,

a desvanecer quebrantos

sobre las nubes que intiman.



Los vientos que se aproximan.

descubriéndote los mantos,

repasando tus encantos,

los frescores que subliman.



Es de ahora en adelante

y dándome mucha prisa,

con paso muy inspirante,



y con la mente precisa,

voy con el alma vibrante,

seguro de la sonrisa.


III


Las aguas nos dan los goces


Los vientos soplan las voces,

de las épocas calientes,

de las épocas presentes,

de los calores atroces.



Las aguas nos dan los goces,

las frescuras de las fuentes,

las caricias de los roces

de los aires, Las corrientes;


que seducen las bellezas,

que se tientan los amores,

que manan las sutilezas,



y nos llenan de sabores,

como también de ternezas

para endulzar los amores.


IV


Elecciones y elecciones


Elijo un mundo posible,

donde se cambie el sistema,

el depredador esquema:

¡Corrupción inadmisible!



Que el trabajo sea posible;

un derecho, no un problema,

que tengamos comestible,

¡basta ya! de estratagema



Elijo en mi Nicaragua,

no más atol con el dedo,

zapatero a tu zapato,



cada río con su agua,

cada mandón con su enredo,

y que firme el sindicato.


©José Ángel Pineda, 14 de abril de 2013