¡Hasta que amanezca!



¡Hasta que amanezca!


Tengo aves que suspenden mis amadas

nostalgias, añoranzas y alegrías.

Siento la luna que peina mis cabellos.

Luna llena de esperanza, iluminas

el suave silencio de la noche en desvelo

de amores y romances presentes

en nubecillas ligeras, pasan raudas

y las copas de los árboles, meditan...

sobre el conjunto, delirios y pasiones

encontradas, en un gran remolino

de intensiones paganas, como en portales

cuánticos, deseando lo posible…

y lo imposible.





©José Ángel Pineda, 28 de diciembre 2012