Refugio y paz



Refugio y paz



Me encantan las flores,

porque dejan sus fragancias,

en mi refugio y mi paz, ...

en el aliento.



Cultivo las flores,

porque son el afrodisíaco perfecto,

en mi refugio de paz, ...

lo que siento.



Es mi paraíso

amor,

plantado en un jardín,

cimiento de nuestro hogar.



Volver a comenzar

siempre para recordar

con mis flores,

en mi refugio de paz

mi inocencia.



Es el amor silencioso,

procurarte la paciente

conciencia que cumple,

aunque no tengas tiempos,

o se agoten.



Ellas sienten, sufren,

en mi refugio de paz,

mi paciencia,



bien cimentada por ellas

por los caminos,

rodeados de arboledas,

con esa compañía

eterna de los dioses,

en tierra espontánea y fresca,

de suelo fértil.



Ellas saltan,

estallan,

vencen,

nos hablan y dicen

sobre la utopía manifiesta

y encontrada:

cielo en la tierra.



© José Ángel Pineda, 27 de diciembre del 2012