Caballo alado



Caballo alado



Puedo volar, soy puro polvo y hojas,

lágrimas secas van al ojo de agua,

vital todo entusiasmo, sabia yegua,

potranca fina, todo me remojas.



Te deseo con ansias, no te enojas

que te ponga el bozal de pura agua,

que te meta espuelas, y la lengua

que la podrás usar en lo que antojas.



Sientes el galopar junto conmigo,

el caballo que tienes, aún esgrime,

para las faenas, seré contigo



la pasión que deseaste, la sublime

que gritarás, que gemirás conmigo

y bien llorarás, hasta se termine...

seré

animal

contigo.

© José Ángel Pineda, 09 de julio del 2017

Amores

Mujer con guitarra y piano ; Pablo Picasso




Amores 


I

Aquella linda guitarra

de madera fina

que solía observar,

nunca tocar, 

los domingos en la misa, 

y en casa familiar.

Logré afinarla

con papelitos de letras inocentes

y arrugados se los enclavijaba

a escondidas, muy clandestino

después de la santa misa

a su alma confidente.

Logré de puro milagro, tocarle su boca

con mis dedos y el brazo de trastos

llenos de semitonos y el apenas

de sus labios con los míos y sin lengua,

mis huesos crepitantes, palpitantes,

de levantes, juveniles, temblorosos,

juguetones, extenuantes

de pasión, ...ejecutantes de una pieza…

una canción de pureza.

II

Un poco más, hacia un ulterior teclado,

de una pianola fantasiosa y bien sabrosa,

de varios años tocando

toda musicalidad

con teclados tormentosos.

Era antigua, vertical y muy ardiente,

cuerdas mansas y bravías, que sin clemencia.

marcaban las diferencias sensualmente

entre el candor que no necesitaba y

el pudor que tampoco.

III

Y aquella pasión de colores, acostados

en las teclas de aquel piano horizontal,

consecuente con amores trastornados,

que al final quedó desafinado para siempre.



Con las clavijas destruidas, y muy flojas

las cuerdas con algunas reventadas...

con el armazón quebrado que sostenía almas

y los cuerpos en constante movimiento,

era necesario tener que sufrir la pena,

y el sentimiento encontrado

de hacer leña para hoguera

a su esbeltez ocupada de pasión, …

que no evitaba, y el fogón iluminó

por tres noches, con excelente madera

la canción siempre esperada,

entregamos en amores sudorosos

encubiertos de sortilegio del trébol

y sus variantes, … en lujuria perfecta.



© José Ángel Pineda, 9 de julio del 2017

Energía eléctrica



Energía eléctrica



No solamente es un electrón

que se desplaza de un punto a otro,

en una recta infinita.

La energía pesa /…vibra.

son oscilaciones/… materia

es algo que acalambra

los cuerpos en discusión

erudita de ciencia y tecnología

y finanzas, pero se siente

en la tarifa que sube como globo

y nuestra economía se tambalea.

La verdad es que el diésel

es hijo del petróleo, el bunker

es hermano del diésel

y primo de la gasolina,

que incendian y que contaminan,

que se queman en infiernos de lujuria,

y excitan las turbinas histéricas.

Que el eje mueve al rotor…

excita al estator de los generadores,

que procrean millones de electrones

y se distribuyen por todos los nervios

de aceros y de cobres.

Son obligados a fluir por los alambres

conductores hasta llegar al mundo,

a la extensa civilización de monstruos

industrializados, humeantes, fogosos

agitado en maquila, mineras fábricas

y oficinas.

a nuestra casa llega un recibo

que no se sabe de donde

sale el cálculo, …

te revientan con la factura,

la que negocian los agentes

del mercado eléctrico.

donde los nombres

de enormes elefantes blancos

están tan empernados que no

quieren darse por aludidos/coludidos

en el insano mundo de la electricidad

mercantil…/ cotidiana.





©José Ángel Pineda, 04 de julio del 2017

Curvilínea



Curvilínea


Hay una línea divisoria desafiante,

y segura frontera curvilínea,

que entre la tela de un vestido nocturno

y la madera sólida extensa, desafía

la tersa piel que desea con locura

tantearse y transigir lo que gustamos.


El entorno subjetivo recubre

lo que se yergue imponente y pleno

en las plácidas laderas luminosas.


Desde el suelo húmedo da vueltas

girando los montes voluptuosos,

de sima a cima en constancia

de cabellos,  enredaderas firmes

de forma curvilínea

que desea soltarse y saltarse, fundirse

en la arquitectura consonante

encarnada en las cuerdas del misterio

de alguna guitarra distraída/

hasta dejarse caer como trenzas oscilantes

sobre el teclado de algún piano trasnochado…

enamorado de gentes trasnochadas

que eternizan el silvestre campo

de los tiempos con ternezas de antaño

que recobran las suertes de antiguos concertantes

tan naturales y silvestres, tan musicales

y ...ardientes.



©José Ángel Pineda, 03 de junio del 2017

Nadie



Nadie



Sabe tu amado lo que hablas dormida,

sabe la brisa del mar tus pasiones,

sabe la noche que piensas desnuda,

sabe que yo sueño despierto en tu cuerpo,

qué el mundo esté muerto…

Que todo se pierde,

que todo se arruina,

que sólo las almas transitan.



Sólo eres una/ mejor que ninguna

eres lo dicho/no es un capricho

nos conocemos/ nunca sabremos

nos deleitamos/ya saboreamos

se pierde el sabor/menos la belleza.



Que el aire no exista,

que el agua no exista,

que ya sólo nadie gravita.



Que todo acabó,

acaban los besos/ un día tuvimos

deseos habitan/…solo pensamientos y ganas

palpitan/ meditan las fuentes de nuestros encuentros

recitas/ recitamos/ fingimos/ nos comemos

sabe tu amado como son acaso;



tus pechos ardientes,

tu piel de Amazona,

tus brazos que queman,

tu vulva carnosa,

tu cuerpo que llora

las lágrimas tuyas

inundan mi mente…



dile a tu amado

que ya amas a nadie…

a nada

y por eso, …lloro.



© José Ángel Pineda, 01 de julio del 2017

Flores




Flores


¿Sabe usted que conservo aquellas flores

que me diera esa tarde enamorado?"

Adriana
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¿qué habrá querido decir?

¿estaban vivas las flores?

¿estaban muertas?

Las flores con mujeres, en un florero de muertos

en una tumba, en desiertos, ¿flores antónimas?

¿flores sinónimas? ¿verbos de flores? ¿la sustantiva flor?

¿el sustantivo flor? ¿la verdadera flor que respira, te besa, te acaricia?

Se enamoró la tarde de mi dicha, cuando vi una flor céntrica/ excéntrica

dando vueltas de noche la encontré de nuevo/... entre papeles de pieles,

pliegos de labios tersos, que se prensan entre el salitre y la humedad

creciente, caliente como el sol de mi pieza musical más requerida,

la dulce flor sin sordina/...la miel/…la abeja/...la espina.../

sangre que fluye...

¿enamorado de la flor? -la tarde. / la noche que se retiró del jardín

de la tristeza, y apareció entre almohadas y sábanas calientes/...la flor 

ya sin jardín.../ viviente y placentera/...


José Ángel Pineda, 01 de julio del 2017